Me
miró a los ojos y me besó. Nuestras manos se juntaron, pero no tardaron mucho
en separarse para que nos encontrásemos más juntos. Me acariciaba la mejilla
mientras me besaba, yo pasé mis brazos por su cuello. Sus manos bajaron por mi
espalda hasta llegar a las nalgas, me levantó y me puso encima de su escritorio,
me quité los zapatos, lanzándolos por su amplio despacho. Él mientras tanto se intentaba quitar la
corbata con desesperación pero no lo conseguía, así que apoyé mis manos sobre
las suyas y le atraje hacia mí, le besé y se
la quité. Aquel día llevaba una camiseta ancha y vieja, que el me arrancó, dejándome
en sujetador y con los vaqueros puestos. Él comenzó a besarme el cuello con
lujuria, provocándome una gran excitación, mientras yo le desabotonaba la camisa que
llevaba. Él, me besó y me desabrochó los pantalones.
Le quedaba tan bien la camisa estaba tan guapo pero no tardé mucho en quitársela y le acaricie el
pecho, era fuerte. Mis manos bajaron lentamente hacia su pantalón. El mío no
tardó mucho en desaparecer. Me bajé de la mesa en bragas y sujetador, le obligué
a que se sentase en su silla de jefazo, me miraba embobado. Le quité los pantalones dejándole solamente con unos ajustados
boxers que en esta ocasión estaban más apretados que nunca. Me senté encima de
él y comencé a besarle el pecho y poco a poco subí hacia el cuello, sabía que
eso le gustaba. Le besé en los labios. Aproveché y me tambaleé encima suyo un
rato. Sus manos agarraban mis nalgas con fuerza, lentamente subieron
acariciando mi espalda, el llegó a mi sujetador rojo.
Me lo desabrochó. Con mucho cuidado fui quitándomelo, podía ver como el se
mordía el labio. Dejé mis pechos al descubierto, me acerqué hacia el y le besé
con fuerza. Mis pechos estaban apoyados sobre su torso desnudo. Sus manos
comenzaron a acariciarme los pechos. Me agarró con fuerza y me llevó al pequeño
sofá que había. Me tumbó ahí y el se puso encima. Me quitó las finas braguitas que llevaba,
dejándome totalmente desnuda. Le quité los ajustados boxers. Él empezó a
besarme por todo el cuerpo.
Nuestras piernas se entrelazaron y dio lugar a una noche salvaje y de lujuria.
Me
desperté antes que él, siempre lo hacía pero esta vez tardé más tiempo en
encontrar mi ropa interior. Me vestí. Le
miré, estaba desnudo sobre el sofá y no tardaría mucho en despertarse. Le dejé
una nota, le besé y me marché.
La
nota:
“Mira el periódico el 24 noviembre, en la
sección de siempre y sabrás donde estoy. Esta vez te toca a ti encontrarme”
Te quiero.

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