viernes, 6 de abril de 2012

Notas de amor...




Me miró a los ojos y me besó. Nuestras manos se juntaron, pero no tardaron mucho en separarse para que nos encontrásemos más juntos. Me acariciaba la mejilla mientras me besaba, yo pasé mis brazos por su cuello. Sus manos bajaron por mi espalda hasta llegar a las nalgas, me levantó y me puso encima de su escritorio, me quité los zapatos, lanzándolos por su amplio despacho. Él mientras tanto se intentaba quitar la corbata con desesperación pero no lo conseguía, así que apoyé mis manos sobre las suyas y le atraje hacia mí, le besé y se la quité. Aquel día llevaba una camiseta ancha y vieja, que el me arrancó, dejándome en sujetador y con los vaqueros puestos. Él comenzó a besarme el cuello con lujuria, provocándome una gran excitación, mientras yo le desabotonaba la camisa que llevaba. Él, me besó  y me desabrochó los pantalones. Le quedaba tan bien la camisa estaba tan guapo pero no tardé mucho en quitársela y le acaricie el pecho, era fuerte. Mis manos bajaron lentamente hacia su pantalón. El mío no tardó mucho en desaparecer. Me bajé de la mesa en bragas y sujetador, le obligué a que se sentase en su silla de jefazo, me miraba embobado. Le quité los pantalones dejándole solamente con unos ajustados boxers que en esta ocasión estaban más apretados que nunca. Me senté encima de él y comencé a besarle el pecho y poco a poco subí hacia el cuello, sabía que eso le gustaba. Le besé en los labios. Aproveché y me tambaleé encima suyo un rato. Sus manos agarraban mis nalgas con fuerza, lentamente subieron acariciando mi espalda, el llegó a mi sujetador rojo. Me lo desabrochó. Con mucho cuidado fui quitándomelo, podía ver como el se mordía el labio. Dejé mis pechos al descubierto, me acerqué hacia el y le besé con fuerza. Mis pechos estaban apoyados sobre su torso desnudo. Sus manos comenzaron a acariciarme los pechos. Me agarró con fuerza y me llevó al pequeño sofá que había. Me tumbó ahí y el se puso encima. Me quitó las finas braguitas  que llevaba, dejándome totalmente desnuda. Le quité los ajustados boxers. Él empezó a besarme por todo el cuerpo. Nuestras piernas se entrelazaron y dio lugar a una noche salvaje y de lujuria.
Me desperté antes que él, siempre lo hacía pero esta vez tardé más tiempo en encontrar  mi ropa interior. Me vestí. Le miré, estaba desnudo sobre el sofá y no tardaría mucho en despertarse. Le dejé una nota, le besé y me marché.

La nota:
 “Mira el periódico el 24 noviembre, en la sección de siempre y sabrás donde estoy. Esta vez te toca a ti encontrarme”

       Te quiero.
                 

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